Posteado por: AEEA Huelva | mayo 22, 2008

Asaltando, que es gerundio

Recientemente hemos introducido ejercicios de práctica por parejas al 100% de velocidad, siempre con protecciones y controlando los golpes. Intentamos llevar a la praxis los ejercicios que hemos ido viendo en anteriores clases. Con esto pretendemos probar la validez de lo que hemos aprendido y nos acercamos a nuestro objetivo: asaltar en libre. Cuando hablamos de asaltos “libres” nos referimos a combates en los que los contrincantes ejecutan las técnicas según crean conveniente, aunque controlando la potencia de los golpes. El fin último de todo esto, insistimos, es poner en práctica los conceptos teóricos que, poco a poco, vamos desarrollando en las clases.

Con respecto a las protecciones estamos probando distintos equipos para ver cuál ofrece la mejor relación entre protección, coste y movilidad. Por ahora nos hemos pertrechado con lo siguiente:

Cabeza:

  • Caretas de al menos 350 N, aunque esperamos mejorar la equipación (por caretas FIE de 1600 N)

Torso:

  • Peto antitrauma (de tipo policial) completo.
  • Chaquetilla de esgrima o gambesón.

Brazos:

  • Guantes de asalto pesados, antitrauma
  • Coderas (de motorista, por ejemplo)

Piernas:

  • Rodilleras.

Protecciones adicionales:

Estamos estudiando el uso de otras protecciones, a saber:

  • Protección para los antebrazos, a modo de avambrazo.
  • Coquilla (para proteger la entrepierna)
  • Protección para la zona del cuello: una pieza, tipo gorjal, en cuero, PVC o chapa metálica, para reforzar esa zona, no muy protegida por la careta. No hay nada específico que se comercialice de forma expresa, así que tendremos que pergeñar algo por nuestra cuenta. Redo, de la sala de Jerez, propone un gorjal bastante apañado en su página web.
  • Por último, una protección extra para la parte posterior de la cabeza, vulnerable en determinadas circunstancias del asalto.

El principal peligro que presenta el asalto es el uso de estocadas con las espadas de mano y media. Las cuchilladas, a priori, no son muy peligrosas, dado que las armas negras que empleamos tienen filos gruesos (no obstante, hay que tener cuidado con las hojas melladas, las cuales pueden presentar aristas e irregularidades muy cortantes). Sin embargo, dada la poca flexibilidad de las hojas, las estocadas resultan muy peligrosas.

Para solucionar esto hemos encargado para la sala dos espadas a Germán Gregorio, artesano de Valencia, montadas con una hoja de tipo “duelista”, con una capacidad de flexar ante los impactos cercana a las hojas de ropera. Hasta que dispongamos de ellas acometeremos de punta con muchas precauciones.

Ya contaremos por aquí qué tal nos va :).

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